En cualquier forma y sentido...
Me suena a que ya eh tocado este cielo,
que ya eh mirado esas estrellas,
A que ya eh besado lo dulce y lo amargo.
Se siente como si hubiese muerto,
Te hubiese visto; y reviviera otra vez.
Lo suave y oscuro de tu boca,
Se encuentra reflejado en lo dulce de tus labios.
Esa mirada ajena, dichosa y distante,
Tan perversa, tan hambrienta.
Soy la abastecedora de tus ansias,
De caricias y frases enamoradas.
Tomar tu mano es como estar cerca de la muerte,
Pero nunca se llega a ella.
Y te presentas inmortal ante mi puerta,
Bajando de aquel cielo que interrumpe el dulce encanto,
Paseador de los miles de senderos, que de mi corazón,
Te han sido entregados.
Y te vistes fulminante como el demonio,
Con el propósito de acabar con esta prepotente noche,
Ya solitario me esperas, sobre un cráter en la Luna,
Con un papel marchito en tu mano,
Y su tinta negra que ya ni se nota.
Me la entregas en la mano, me adormece tu elegancia,
y está ese cielo presente, alumbrándonos con su rayo de luz eterno.
Ese cielo, esa mirada, esa boca, no es dulce, no es amarga.
Es mía, dichosa de alguna vez pertenecerme, y veo en ella,
En su ansia despavorida, suelta las palabras que han estado siempre escritas.
“Mujer, es mi ángel y mi demonio, los que sobre este firmamento, se entregan a ti”.

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