Ayer te vi sentada en el regazo del diablo.
Bebiendo de la impunidad que sostiene a la Tierra.
Estabas sedienta de cariño.
Solo tuviste que pasar una mala pasada, para darte cuenta que no eras como querías ser.
Te vendiste ante los ojos del amo del fuego.
Rompiste el pacto que te unía con lo que amabas.
Te convertiste simplemente en la maldad andante, y dejaste en la tierra el espejismo de lo que solías ser.
Sigues sentada en aquel regazo ardiente que pertenece
Aquel que bebe tu sangre mientras te sigue regalando el mundo.
Solo ten cuidado te digo, puede ser que no llegues a disfrutar de lo que el diablo te prometa, puede que el mundo no sea lo que pensaste que iba a ser.

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